22o. Dom Ord Ciclo A (Id=584)

Primera Lectura

Soy objeto de burla por anunciar la palabra del Señor

Lectura del libro del profeta Jeremías
20, 7-9

Me sedujiste, Señor, y me dejé seducir; fuiste más fuerte que yo y me venciste. He sido el hazmerreír de todos, días tras día se burlan de mí. Desde que comencé a hablar, he tenido que anunciar a gritos violencia y destrucción. Por anunciar la palabra del Señor, me he convertido en objeto de oprobio y de burla todo el día. He llegado a decirme:
"Ya no me acordaré del Señor ni hablaré más en su nombre".
Pero había en mí como un fuego ardiente, encerrado en mis huesos; yo me esforzaba por contenerlo y no podía.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Del salmo 62

Señor, mi alma tiene sed de ti.
Sitìvit in te ànima mea, Dòmine, Deus meus.

Señor, tú eres mi Dios, a ti busco; de ti sedienta está mi alma. Señor, todo mi ser te añora como el suelo reseco añora el agua.
Señor, mi alma tiene sed de ti.
Sitìvit in te ànima mea, Dòmine, Deus meus.

Para admirar tu gloria y poder, con este afán te busco en tu santuario. Pues mejor es tu amor que la existencia; siempre Señor, te alabarán mis labios.
Señor, mi alma tiene sed de ti.
Sitìvit in te ànima mea, Dòmine, Deus meus.

Podré así bendecirte mientras viva y levantar en oración mis manos. De lo mejor se saciará mi alma; te alabaré con júbilos de labios.
Señor, mi alma tiene sed de ti.
Sitìvit in te ànima mea, Dòmine, Deus meus.

Porque fuiste mi auxilio y a tu sombra, Señor, canto con gozo. A ti se adhiere mi alma y tu diestra me da seguro apoyo.
Señor, mi alma tiene sed de ti.
Sitìvit in te ànima mea, Dòmine, Deus meus.

Segunda Lectura

Ofrézcanse ustedes mismos como una ofrenda viva

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos
12, 1-2

Hermanos: Por la misericordia que Dios les ha manifestado, los exhorto a que se ofrezcan ustedes mismos como una ofrenda viva, santa y agradable a Dios, porque en esto consiste el verdadero culto. No se dejen transformar por los criterios de este mundo, sino dejen que una nueva manera de pensar los transforme internamente, para que sepan distinguir cuál es la voluntad de Dios, es decir, lo que es bueno, lo que le agrada, lo perfecto.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Que el Padre de nuestro Señor, Jesucristo ilumine nuestras mentes para que podamos comprender cuál es la esperanza que nos da su llamamiento.
Pater Dòmini nostri Iesu Christi illùminet òculos cordis nostri, ut sciàmus quae sit spes vocationis nostrae.
Aleluya.

Evangelio

El que quiera venir conmigo, que se niegue a sí mismo

† Lectura del santo Evangelio según san Mateo
16, 21-27

Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, comenzó Jesús a anunciar a sus discípulos que tenía que ir a Jerusalén para padecer allí mucho por parte de los ancianos, de los sumos sacerdotes y de los escribas; que tenía que ser condenado a muerte y resucitar al tercer día. Pedro se lo llevó aparte y trató de disuadirlo, diciéndole:
"No lo permita Dios, Señor. Eso no te puede sucede a ti".
Pero Jesús, volviéndose a Pedro le dijo:
"¡Apártate de mí, Satanás, y no intentes hacerme tropezar en mi
camino, porque tu modo de pensar no es el de Dios, sino el de los hombres!"
Luego Jesús dijo a sus discípulos:
"El que quiera venir conmigo, que renuncie a sí mismo, que tome su cruz y me siga. Pues el que quiera salvar su vida, la perderá; pero el que pierda su vida por mí, la encontrará. ¿De qué le sirve a uno ganar el mundo entero, si pierde su vida? ¿Y qué podrá dar uno a cambio para recobrarla? Porque el Hijo del hombre ha de venir rodeado de la gloria de su Padre, en compañía de sus ángeles, y entonces le dará a cada uno lo que merecen sus obras".
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

[Misa]

Se dice "Credo".

Prefacio

Historia de la salvación

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación, darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, por Cristo, Señor nuestro.
Porque él, con su nacimiento, restauró nuestra naturaleza caída; con su muerte, destruyó nuestro pecado; al resucitar, nos dio nueva vida; y en su ascensión, nos abrió el camino de tu Reino.
Por eso,
con los ángeles y los santos, te cantamos el himno de alabanza diciendo sin cesar:
[Misa]